viernes, 17 de febrero de 2012

UNA GRAN IDEA

Si se pudiera hacer...
Colocar a jubilados en las cárceles y los delincuentes en las residencias de ancianos. De esta manera, nuestros ancianos tendrían acceso a una ducha todos los días, al ocio, a cultura, educación, medicamentos, etc. ·

Recibirían gratis sillas de ruedas, prótesis, anteojos, etc. ·

No pagarían por su alojamiento y comida. · Tendrían vigilancia continua, por lo que de inmediato recibirían asistencia de emergencia. ·

Sus camas se cambiarían dos veces a la semana, ropa lavada y planchada con regularidad. ·

Tendrían un lugar especial para recibir a su familia y visitas. ·

Tendrían acceso a una biblioteca, sala de ejercicios, campos de deportes e incluso enseñanza gratuita y sala de TV en alta definición.

En cambio los delincuentes, tendrían platos fríos y escasos, se quedarían solos y enrejados. ·

Las luces se apagarían a las 20:00 hrs. · Tendrían derecho a un baño a la semana, vivirían en una pequeña habitación compartida y por la que tendrían que pagar al menos 2.500 pesos por mes, sin esperanza de salir con vida! De esta forma habría justicia para todos!

Abuelo: antes de ir a una residencia mate a un político y vaya a la cárcel.

PIENSELO!!!!!

UN PRESO LE CUESTA AL ESTADO APROXIMADAMENTE $ 7.000 POR MES, UN JUBILADO$ 1.400 Y SE LAS TIENE QUE ARREGLAR COMO PUEDE.


DÉJAME DORMIR, MAMÁ
Hijo mío, por favor, de tu blando lecho salta.
Déjame dormir, mamá, que no hace ninguna falta.

Hijo mío, por favor, levántate y desayuna.
Déjame dormir, mamá, que no hace falta ninguna.

Hijo mío, por favor, que traigo el café con leche.
Mamá, deja que en las sábanas un rato más aproveche...

Hijo mío, por favor, que España entera se afana.
¡Que no! ¡Que no me levanto porque no me da la gana!

Hijo mío, por favor, que el sol está ya en lo alto.
Déjame dormir, mamá, no pasa nada si falto

Hijo mío, por favor, que es la hora del almuerzo.
Déjame, que levantarme me supone mucho esfuerzo.

Hijo mío, por favor, van a llamarte haragán.
Déjame, mamá, que nunca me ha importado el qué dirán.

Hijo mío, por favor, ¿y si tu jefe se enfada?
Que no, mamá, déjame, que no me va a pasar nada.

Hijo mío, por favor, que ya has dormido en exceso...
Déjame, mamá, que soy diputado del Congreso y si falto a las sesiones ni se advierte ni se nota.
Solamente necesito acudir cuando se vota, que los diputados somos ovejitas de un rebaño para votar lo que digan y dormir en el escaño.
En serio, mamita mía, yo no sé por qué te inquietas si por ser culiparlante cobro mi sueldo y mis dietas.
Lo único que preciso, de verdad, mamá, no insistas, es conseguir otra vez que me pongan en las listas. Hacer la pelota al líder, ser sumiso, ser amable Y aplaudirle, por supuesto, cuando en la tribuna hable.
Y es que ser parlamentario fatiga mucho y amuerma.
Por eso estoy tan molido. ¡Déjame, mamá, que duerma!

Bueno, te dejo, hijo mío. Perdóname, lo lamento. ¡Yo no sabía el estrés que produce el Parlamento!


Fray Junípero (1713 - 1784) Religioso franciscano español.

Valoren su vigencia!