Siempre digo a los compañeros que no busquen en este blog la bajada de línea, busquen esclarecimiento en la maraña de mentiras que se inventan dede el marxismo-leninismo K. Lo mismo pasó en otros tiempos con el Menemismo, que sin tener en cuenta la doctrina de Perón marchamos alegremente al abismo.
El fundamentalismo K en la prensa
En estas palabras está muy bien sintetizada la propuesta mayor del kirchnerismo con respecto a la prensa: la mejor forma de tapar la corrupción del Estado es acusar de corrupción a los que la denuncian.
En vez de reprimir la voz de la prensa hay que hundirla en el fango, así estaremos en el mismo barro. "Todos manoseados".
El primer paso, entonces, es considerar al periodismo mucho más poderoso de lo que realmente es, de modo que uno -aunque ejerza el superior poder de la Nación- aparezca como una víctima indefensa ante esos demonios ocultos bajo las plumas de canallas que ponen su falso prestigio al servicio de intentos destituyentes hacia los elegidos por la voluntad popular.
El segundo paso consiste en dar vuelta la taba y transformar al Estado en un actor periodístico que denuncia al resto de los periodistas por corruptos y golpistas.
El segundo paso consiste en dar vuelta la taba y transformar al Estado en un actor periodístico que denuncia al resto de los periodistas por corruptos y golpistas.
Finalmente, para que todo cierre, hay que leer lo que dice otro periodista al servicio de la patria oficialista, el columnista de Tiempo Argentino Demetrio Iramain: “Las mentiras de los medios concentrados y su todavía potente capacidad de penetrar y crear sentido, dan cuenta de ese desafío aún pendiente. ¿Quien impondrá finalmente su razón. Clarín o la verdad histórica?”
Vale decir, el último paso para llegar al objetivo final de que el periodismo desaparezca, es el de equiparar al gobierno con la verdad histórica y al periodismo con la mentira absoluta. No se trata de un enfrentamiento entre opiniones distintas o ni siquiera entre verdades parciales, sino entre la mentira y la verdad totales. La Presidenta se lo dijo a Putin con todas las letras cuando expresó su ambición de máxima: "llegar a un mundo sin intermediarios", que en su particular léxico es un mundo sin periodistas, donde el gobierno le pueda explicar al pueblo directamente la verdad y el pueblo aceptar esa única voz.
Como dijimos al principio, una propuesta mucho más ambiciosa que la meramente represiva de Putin o de las dictaduras convencionales. El gobierno no quiere prohibir al periodismo sino ser él el único periodista y deslegitimar al resto con la difamación constante.
El fundamentalismo no es una
doctrina en sí, sino una actitud y una forma de vivir la doctrina. La actitud
fundamentalista surge cuando la verdad de su iglesia o de su grupo es entendida
como la única legítima con exclusión de todas las demás, consideradas erróneas
y por eso sin derecho a existir. Quien imagina que su punto de vista es el
único válido está condenado a ser intolerante. Esta actitud cerrada conduce al
desprecio, a la discriminación y a la violencia religiosa o política.