martes, 22 de abril de 2014

Ni yanquis ni Maxistas ¡Peronistas!

En el día de ayer se publico con el siguiente título:
El humanismo político del Justicialismo como idea diferenciadora de las demás ideologías

Nadie ha descrito al “humanismo justicialista” de manera tan completa y perfecta, como lo ha hecho el profesor Dr. Carlos A. Disandro.

Es muy importante releer este tramo del libro de la referencia. Diego Mazzieri encontró en el Dr. Disndro, al maestro más indicado, con el entusiasta aval del General tal como se desprende de la siguiente misiva.

En una carta redactada por el General en Madrid y dirigida a Enrique Pavón Pereyra el 12 de enero de 1967, se refiere al Dr. de la siguiente manera: "Creo formalmente en la necesidad imprescindible  de la prédica en manos serias, capaces y responsables como el Dr. Disandro, para que nuestra gente comience a abarcar el panorama en forma integral y esté en condiciones de apreciarlo feacientemente como corresponde. Por eso, su acción debe contar con todo nuestro apoyo incondicional y entusiasta, que es lo que pretendo que se haga allí por todos los organismos del movimiento". 

 Sigamos leyendo el libro Ni Yanquis ni Marxista - Diego Mazzieri -


(55) (56)

CAPÍTULO III
La complicidad liberalismo-socialismo: el comunismo como invento del supracapitalismo Un sucinto análisis de la finanza internacional comunista, por parte del supra capitalismo salvaje.


Para Haim Mordecai (seudónimo de Carlos Marx, de ahora en más “Marx – Mordecai, la economía capitalista se ve impedida por una ley inherente tanto a la economía como a la propiedad privada, a la acumulación progresiva del capital, que no es más que la acumulación de la plusvalía expropiada a los asalariados, por lo que las estructuras sociales se dividen en una casta de explotadores y explotados. La apropiación privada de los medios de producción, conlleva tamañas injusticias que deben ser revertidas según Marx–Mordecai, mediante una revolución encarada por asalariados que supriman todas las instituciones de las superestructuras y transformen el capital financiero.

Acorde con ello, Marx–Mordecai esgrimió una marrullera cosmogonía que reposaba enla tesis materialista de un determinismo económico de la Historia, por lo que debíasea doctrinar a los proletariados en una gigantesca subversión internacional, pero preservándose la identidad de los verdaderos jefes de la conjura. Por ello, ya S.S Pío XI, había manifestado en la encíclica “Divini Redemptoris”: “son muy pocos los que conocen a fondo lo que se proponen y a lo que realmente tienden los comunistas”.
Las contradicciones y sofismas de Marx revelan que más que una idea filosófica o concepciones económicas políticas, el marxismo es una conspiración para la subversión, disfrazada de una revolución permanente. Los subterfugios y la mentira del marxismo, como complicidad inexorable para el mantenimiento eterno del capitalismo se revelan en el tercer capítulo de “El Capital” (13), en donde se define al dinero: “por motivo de sencillez, supongo ser el oro la mercancía del dinero”. Cobijándose en este artificioso escrúpulo dialéctico, Marx–Mordecai omite la existencia del papel moneda, del dinero – ficción, o dinero crédito. POR CONSIGUIENTE, NI LA FINANZA COMO ENTIDAD, NI EL FINANCIERO COMO ENTE, FIGURA EN SU “FEROZ” DISECCIÓN DEL (57)
CAPITALISMO. Su único arquetipo de “Capitalista Explotador”, es el industrial de cualquier condición que contrate asalariados, lo que es una verdadera sandez para cualquier vulgo. Marx–Mordecai se dedica constantemente en tomar a los industriales como paradigma de enemigo a vencer, más nunca a los grandes usureros mundiales, porque de por sí, tampoco manifiestamente condenó jamás a la usura como concepto, y con el único fin de confundir a la sociedad y desinformarla aún más, reemplaza dicho término por el de “plusvalía”. De igual manera, el anatocismo per se, tampoco fue condenado nunca por Marx–Mordecai.
Marx agente de las grandes bancas internacionales


Las razones de las omisiones antes expuestas, están contenidas en la propia biografía de Marx. Marx–Mordecai era un mercenario de los financieros hebreos Rothschild, con quienes se comunicó mediante el comunista y poeta Heine, amigo íntimo del Barón Jaime Rothschild de Francia. Heine, es autor de un artículo que constituye uno de los documentos más espeluznantes de la Historia, publicado el 12 de julio de 1842 en “Franzosische Zustade”, deHamburgo, e insertado posteriormente en su “Lutecia”. En él aparecen CINCO AÑOS ANTES DEL MANIFIESTO, los términos después adjudicados a Marx–Mordecai, como ser “dictadura del proletariado”, el plan que utilizarán los comunistas para su triunfo y la existencia de un círculo secreto que gobierna al comunismo: “Los Dioses”. La nota relevante de ello, es que Heine IDENTIFICABA A ROTHSCHILD COMO UNO DE ESOS “DIOSES”.
Otra prueba elocuente de la fiel servidumbre de Heine y Marx–Mordecai a losRothschild, se denota cuando Boerne ataca inusitadamente al banquero internacional y los primeros salen en su férrea defensa.
En 1843, Heine le escribe a su editor, Campe, que no publicara la historia adversa a los Rothschild que había escrito Steinman; esa sería “la manera” -dice-, de “corresponder a los favores que los Rothschild han hecho durante doce años”.
Muchos pueden tildar estas revelaciones (si no hubiesen estado debidamente fundadas), como “teoría del complot”. Lo que nadie puede negar es que todo empresario y máxime sinarcas internacionales, no realicen “operaciones” para garantizar sus utilidades internacionales y el mantenimiento de su poder mundial. Es lógico que el fin de todo (58) empresario sea lograr utilidades. No por ello vamos a negarlo diciendo que el que piensa así es un “paranoico complotista”. Proceder de tal manera, es una rayana excusa para dirimir la cuestión, escapando cobardemente por la borda.
El trabajo del supra capitalismo a lo largo de la historia fue perfecto y minucioso:
Jorge Aníbal y Pedro Eduardo Rivero en “la finanza internacional revolucionaria” (14), resumen perfectamente estas operaciones a lo largo de los siglos y dicen que hacia fines del Medioevo, los núcleos hebreos que en muchas partes ya eran potencias financieras cosmopolitas, no se atrevían a mostrarse abiertamente como la “Internacional del Oro”. Recién comenzaron a hacerlo cuando gozaron de la protección del poder político protestante. En ese entonces, crearon una poderosísima banca registrada por la historiografía como el “Trust de las Especias”. Se extendía a través de Europa, desde Constantinopla a Inglaterra y sus bases conocidas eran Lisboa y Amberes, el biógrafo de Felipe II, W. T. Walsh, la ubicó entre los principales elementos de la confabulación que judíos confesos y secretos, protestantes, y múltiples sociedades secretas tramaban contrala unidad católica de Europa.
En el S. XVII –donde aparecen públicamente los Rosacruces-, la finanza se concretó particularmente desde bastante antes de 1672 -en Ámsterdam-; y desde allí subvencionó al regicida Cromwell a través de Carvajal y del rabino cabalista Manaseh Ben Israel. El derrocamiento de la monarquía católica y la instauración de su títere Guillermo de Orange permitieron hacer de Inglaterra el primer reducto masónico que luego creó el “Banco de Inglaterra” con identidad secreta y anónima de sus directores. En el siglo XVIII estos grandes poderes prepararon la Revolución Francesa de 1789. Su accionar resalta claramente en el affaire del Collar, destinado a desacreditar vilmente a María Antonieta. Para ello utilizaron al Cardenal de Rohan, que en su sede episcopal, se rodeaba de rabinos y financieros hebreos como los Cerfbeer de Estrasburgo. (Munier – Jolaín, historiador de esta sórdida maquinación -Le Cardinal Collier Et Marie Antoinette1927-).
La finanza masónica tenía comisionados secretos por doquier y en 1777 había dado un golpe maestro al colocar como director general del Tesoro Real al Banquero Necker. Despedido en 1781, retornó siete años después siendo designado director general de finanzas. Este hombre, francmasón y estrechamente vinculado a los Iluminados de Baviera, fue decisivo en la precipitación de la Revolución; con una sucesión de hábiles intrigas maniobró para provocar el pánico bursátil del 12 de julio. Dos días después, el populacho acicateado por la masonería, asaltaba La Bastilla.
Ánacharsis Clootz, iluminado alemán que se auto titulaba “el enemigo personal de Jesucristo”, era amigo y agente de los banqueros Van Den Yver. (59) El masón revolucionario Sieyés pudo calificar cínicamente a los banqueros de “verdaderos accionistas de la Gran Empresa Social”.
En el siglo XXI, usureros, masones y revolucionarios, combinaron sus fuerzas para la ofensiva final contra los Estados tradicionales de Europa. No era extraño hallar al frente de las Sociedades Secretas a los mismos banqueros, como sucedió en la Alta Venta (15), entre cuyos jerarcas supremos estaba el hebreo Klaus, célebre banquero internacional.
Poco tiempo después, la dinastía Rothschild personifica desembozadamente la conducción de estos movimientos.
Todo les era favorable, tanto en lo político como en lo económico. En el primer caso, las camarillas que usurpaban el poder respondían a las directivas de la masonería; en el segundo, los instrumentos de la técnica bancaria que funcionaban desde los comienzos del siglo, el billete bancario, el cheque, el título, y la letra de cambio endosable, les permitieron erigir un montaje perfecto que, en la circunstancia conveniente, sirvió de base para la creación del capitalismo financiero.
Su forma última y más refinada, las constituyen las actuales bancas de emisión, modeladas sobre las que en 1913 creara en EE.UU el sionista Paul Warburg, con el nombre de Bancas Federales de Reserva. El pretexto fue muy simple: mantener la estabilidad externa e interna de la unidad monetaria nacional, para asegurar su equivalencia con las monedas foráneas. El estado americano, al delegar a unas organizaciones privadas y anónimas la facultad de emitir monedas haciéndolas copropietarias del oro, quedó incondicionalmente subordinado a la finanza.
Los autores luego refieren que la desmaterialización de la moneda y la falsificación de un dinero sin contrapartida, llevaron a la fantasmal inflación que destrozó a las naciones.
Se creó el “Federal Reserve Board”, y las bancas se nuclearon en un monopolio de “Dioses” banqueros en Nueva York, alrededor de Khun, Loeb & Cía, que reservó el control de las especulaciones financieras internacionales. Hasta 1920 estuvo dirigida por Jacobo Schiff, cuya familia estaba relacionada con los Rothschild desde la época de Francfor. Atrás de su banca, actuaba un verdadero clan hebreo: Paul Warburg estabacasado con una hija de Loeb, que ya era suegra de Schiff. Luego, otro Warburg, Félix, se casó con una hija de Schiff. Los cinco hermanos Warburg, radicados en Alemania yEE.UU, fueron la dinastía que sucedió a los Rothschild en nuestro siglo. Su poder sigue respaldado actualmente por los filo soviéticos financieros, Baruch, Lehman, Weinberg, Goldman Sachs y otros banqueros menores. (60)